San José de Ocoa.- Leer no tiene por qué ser privilegio de unos cuantos, aún cuando los libros, en esta época, alcancen precios de artículos de lujo. Así lo creen los miembros de la Unión Amigos de Ana Luisa Díaz, un grupo de voluntarios con raíces ocoeñas que desde 1998 concentra esfuerzos en elevar la calidad de vida de los enclaves menos favorecidos de la provincia San José de Ocoa.
La fundación donó una gran colección de textos escolares, narrativa, poesía y cuentos infantiles a las bibliotecas municipales de San José de Ocoa y de Sabana Larga, aumentando los fondos editoriales de esta provincia.
La selección de libros entregados en un acto celebrado en el colegio Federico Froebel de Ocoa incluye tomos de autores locales como Manuel Ruedas, Guilllermo Piña Contreras y Cándido Gerón y de extranjeros como Carlos Fuentes, Mario Benedetti y Henry James.
Las salas de lecturas fueron dotadas de materiales educativos, diccionarios, libros de aventura y escolares (la mayoría donados por la editorial Santillana) y textos sobre arte, cine, religión, informática, historia, teatro y otras temáticas.
Pedro Blanco Díaz, a nombre de la Unión Amigos de Ana Luisa Díaz, dijo que la dotación es la primera de una serie de contribuciones que realizará la fundación en coordinación con la Comisión Ocoeña del Libro y la Lectura.
“Los Amigos de Ana Luisa Díaz y la Comisión Ocoeña del Libro y la Lectura establecemos desde hoy un vínculo de compromiso bibliográfico y cultural; compromiso que deberá extenderse por mucho tiempo, si las circunstancias nos son propicias”, dijo Blanco.
Ambas instituciones se comprometieron a asimilar las palabras del pensador Lucio Anneo Séneca, que rezan: “Si el barco no sabe a cuál puerto se dirige, ningún viento le es favorable.”
Para el caso, explicó Blanco, “nuestro puerto es esta provincia y, dentro de la misma, las bibliotecas municipales de San José de Ocoa y de Sabana Larga; y nuestro viento son los libros y los materiales culturales y educativos que deberán seguir llegando hasta acá”.
Una gran acogida
Alexis Canario, encargado de la biblioteca José Francisco Peña Gómez de San José de Ocoa, dice que ésta ha sido la mayor donación de libros que han recibido y que la acogida de los textos por parte de los estudiantes ha sido excelente.
Explicó que alrededor de 80 estudiantes acuden diariamente a la sala de lectura y que, a propósito de la donación, el pasado mes de febrero, han creado un comité de seguimiento al libro y la lectura con el objetivo de incentivar esta práctica en niños y adolescentes del pueblo.
Los miembros de la Unión confiesan que la oportunidad de donar los ejemplares a las bibliotecas de Ocoa llegó gracias a una sorpresa que tuvo como hilo conductor el recuerdo del antiguo coronel del ejército Silvio Conrado Martínez Martínez, fallecido en 1981 a los 114 años.
“Un día, buscando información sobre el general Cirilo de los Santos (Guayubín), nos encontramos con un texto escrito por Ulises Alcántara Martínez en el cual éste comentaba aspectos de la vida del que nosotros seguimos llamando ‘el viejo Silvio’. El apellido Martínez en Ulises nos movió a averiguar de dónde le provenía ese Martínez y resultó que Ulises y muchos de los Amigos de Ana Luisa Díaz estábamos cercanamente emparentados por vía paterna. Fuimos acercando cada vez más los nexos familiares y gracias a esa providencialidad hemos logrado materializar lo que ahora celebramos”, contó Pedro Blanco.
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UNIÓN AMIGOS DE ANA LUISA DÍAZ
Ana Luisa fue una hija de San José de Ocoa nacida en Las Lagunetas el 13 de noviembre de 1929, un mes después de que su padre falleciera en un accidente automovilístico camino a Santo Domingo. Vivió con su madre, Adelaida Díaz Andújar, y en 1949 casó con Federico Antonio Blanco y se mudó al pueblo. En 1962 la familia se trasladó a la capital, donde residió doña Luisa hasta su muerte en octubre de 1982. Su vida transcurrió entre las labores hogareñas, el lavado y planchado de ropa y el trillado de café.
“La Unión tiene a Ana Luisa Díaz como ejemplo y guía en sus actividades porque ella fue quien inculcó en sus fundadores el amor por el servicio a los demás, el inmenso placer que se experimenta cuando uno sirve para algo, o para alguien”, dice su hijo Pedro. “Muchos de nosotros tenemos raíces en este pueblo, o lo llevamos con nosotros, porque los que no nacimos aquí nos sentimos atraídos por esta tierra y somos admiradores de ella”.
Las labores sociales en salud, educación y cultura las iniciaron en 1998, después del paso del huracán Georges. En Las Lagunetas, además de dar seguimiento médico a los niños y donar alimentos a las familias, próximamente realizarán un operativo odontológico y dotarán de mascotas a los alumnos de la escuela. También continuarán donando medicinas al hospital de Ocoa y llevarán ayuda a otros puntos de la provincia.