El ejercicio cardiovascular es el medio más eficaz para perder peso, las personas pueden quemar un mayor porcentaje de grasa a un nivel inferior que la intensidad del ejercicio. El ejercicio dentro de la zona de grasa es el método más seguro hecho para el atleta relativamente inexperto o para la persona que rara vez se involucra en el ejercicio cardiovascular.
Es más seguro para las personas mayores porque ayuda a minimizar el riesgo de lesiones y la tensión muscular.
El ejercicio en la zona de quema de grasa le da al cuerpo el tiempo que necesita para lograr esto de forma más segura. La zona de quema de grasa suele ser clasificada como baja para el ejercicio de intensidad moderada, que se alimenta principalmente de grasa y por lo general utiliza alrededor de 65-70% del consumo máximo de oxígeno en un ejercicio fatigante.
El cuerpo quema un mayor porcentaje de calorías de grasa en la zona de quema de la misma de menor intensidad en los entrenamientos físicos, y el aumento de estos mueve un mayor número de calorías totales, lo que permite quemar más calorías después del ejercicio y de una tasa metabólica en reposo. Lo ideal es que la persona llegue a estar mejor entrenada, más en forma con el tiempo y pueda avanzar a una mayor intensidad de ejercicios cardio para perder peso, aumentar la resistencia y aumentar la energía.
Si optamos por una rutina de ejercicios más prolongada, los resultados podrían ser geniales. Y es que, además de quemar más calorías por minuto, el alternar ejercicios de alta intensidad con períodos de bajo rendimiento, libera un torrente de hormonas, incluyendo la epinefrina, la cual ayuda al cuerpo a quemar calorías.
Desde luego, los ejercicios de leve a moderada intensidad siguen siendo válidos y pueden seguir siendo parte de nuestro entrenamiento como un calentamiento o enfriamiento que facilite el empezar o terminar una sesión intensa, además, reducen el estrés, aumentan nuestra salud cardiovascular, incrementan la densidad ósea y por supuesto, queman algunas calorías. Pero, para quemar grasa más rápido, lo mejor es seguir los principios del entrenamiento a intervalos. Se llega a la “zona” cuando se combina ejercicios cortos de gran actividad que requieran que respiremos con tanta fuerza que no podamos pronunciar una palabra; seguida por esfuerzos más fáciles que nos permitan recuperar el aliento.
Efectivo
Probemos con estos ejercicios dos o tres veces a la semana para lograr máximos resultados; elegir el cardio de preferencia como bicicleta, elíptica, piscina, máquina de remo, o correr al aire libre en un parque o pista y luego calcular nuestro ritmo cardíaco máximo con esta fórmula fácil: 220 – edad = frecuencia cardíaca máxima. Calentar durante 10 minutos a una intensidad baja; acelerar hasta estar corriendo el 90 por ciento de nuestro ritmo cardíaco máximo y seguir a ese ritmo durante 20 a 30 segundos, luego volvemos a una baja intensidad hasta que nuestro ritmo cardíaco baje alrededor de 120 latidos por minuto, por lo general entre dos y cuatro minutos, dependiendo del estado físico; hacer otra carrera de 20 o 30 segundos, seguida de otra ronda de recuperación activa. Continuar hasta hacer un total de seis a ocho intervalos. Enfriamos a una intensidad muy baja, como caminar durante cinco a diez minutos antes de parar el ejercicio completo.