Zona Este 29 Julio 2012
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FAMILIA
La virtud de ser papá
De acuerdo a Freud, el padre “es el referente social, aquel que encarna la ley”

Si quieres conocer a alguien de verdad, pídele que comience a hablar de su padre, que te cuente lo que él le dijo y cómo lo trataba; las cosas que le enseñaba. Esto te dirá mucho sobre esa persona y por qué es como es. Y si es realmente auténtico y transparente, luchará para ocultar las lágrimas, ya sea porque amó y admiró a su padre o porque este lo hirió profundamente de alguna manera.

Cuando era niño, recuerdo que cada año mi padre nos llevaba los 25 de diciembre a comer pizza o a tomar un helado en expendios de alimentos muy populares, que ya para esta fecha han desaparecido en nuestra ciudad. Viene a mi mente la añoranza de que nos preocupábamos más por lo que sucedería el día 25 que por la misma Nochebuena. Todos muy emocionados por estrenar nuestras ropas nuevas y salir a lucirla en el pueblo (centro de la ciudad), éramos la envidia de los contemporáneos que nos miraban con cariño algunos, con envidia otros y nos apodaron “los riquitos del barrio”, ¡y sí que éramos ricos!, disfrutábamos del mayor privilegio: la virtud de tener un padre que cumple su rol y ha sido digno ejemplo de ser imitado. Gracias a su esfuerzo hoy soy quien soy y me siento satisfecho.

Días de barbero
Recuerdo que muy orgullosos hablábamos entre nosotros mismos, de lo afortunados que éramos al tener un padre que siempre se preocupaba por dedicarnos tiempo de calidad. También, recuerdo que cada mes cuado tocaba ir a la barbería siendo mis hermanos varones y yo muy pequeños para ir solos y en esa época en el sector donde vivíamos no existían barberos, el último sábado de cada mes era el día destinado para tal hazaña. Luego que mi padre llegaba de trabajar, almorzaba y tomaba su merecida siesta, comenzaba el ritual de bañarse, vestirse y nosotros como sus hijos, siempre detrás de él, imitándolo en cada uno de sus gestos; luego salíamos los cuatro a la travesía de ir al barbero para recibir un corte de cabello. Recuerdo que al finalizar, mi padre siempre nos llevaba a tomar un helado, refresco o un frío-frío, en la máquina que frente al BB y Vete, un restaurante de la época. Luego llegábamos a la casa felices y contentos de haber compartido un tiempo de calidad con nuestro padre y con el deseo de que nuestro cabello creciera para volver al mes siguiente. ¡Qué bueno ha sido poder disfrutar de un padre que ha sido ejemplo para mi vida!, como estas anécdotas, llegan cientos a mi mente, que me encantaría poder compartir con mis hijos y talvez con mis nietos.

¿Dónde radica la virtud de ser papá?
A cualquier edad, todos deseamos una buena respuesta a la siguiente interrogante: ¿Qué piensa realmente mi padre de mí? Todos anhelamos profundamente la aprobación de nuestro padre. Y cuando no la obtenemos, solemos pasar el resto de nuestras vidas trabajando incansablemente para ganarnos la aprobación de los demás, en un intento por llenar el intenso vacío que nos ha dejado. A su vez, alguien alberga amargura contra su progenitor, pasará su vida tratando de probar que estaba equivocado, “no queriendo ser como su padre”.  Sin embargo, muchos padres no reconocen su rol vital y sus hijos están destinados a sufrir por ello. Muchas de las cuestiones asociadas a los papás separados, pasivos o ausentes, descubres que los padres han perdido su sentido de propósito. Los padres deben tener la intención y el propósito de participar en el desarrollo integral de sus hijos. Cuando un padre se desconecta, abandona el hogar o muere joven, sucede lo mismo con el corazón del niño. Se genera un vacío masivo de necesidades insatisfechas en todas las áreas importantes que son responsabilidad del padre. En ocasiones vemos hogares con una franca inversión de roles, donde la esposa es quien lleva las responsabilidades del hogar que por lineamiento bíblico les corresponden al hombre, enviando un mensaje distorsionando a la fértil mente del niño, generando esto en algunos casos confusión, caos emocional y en hijos varones vulnerables puede potencializar el desarrollo de conducta homosexual (fuente: “Cómo manejar la homosexualidad egodistónica”, Dr. José Dunker). Las investigaciones arrojan resultados asombrosos. Los privados de libertad, adictos a drogas, marginados, delincuentes y violadores tienen algo en común: la abrumadora mayoría proviene de hogares con ausencia de padres.

Importancia
Padre significa: “fundador, fuente, jefe o líder”, por tal razón, los padres están destinados a ser líderes en su hogar, guiando a sus hijos por el camino correcto, siendo ejemplos dignos de ser imitados.

De ti descubren su identidad: Cuando tus hijos son pequeños, no saben quiénes son, qué es bueno o malo, no saben cómo vivir y naturalmente acuden a sus padres en busca de respuestas a sus más grandes interrogantes.

De ti aprenden los valores: Los niños observan a sus padres para descubrir lo que es importante. Es tarea del padre cuidar que sus hijos no aprendan las lecciones de la vida de la manera difícil, sin caer en la sobreprotección.

De ti descubren su valía: Cuando un niño tiene un padre que le dice “te amo, estoy orgulloso de ti, siempre estaré a tu lado y te apoyaré”, eso cambia su vida para siempre. Los hijos que cuentan con sus padres rinden mejor en la escuela, tienen mejores habilidades sociales, mejor autoestima y es más probable que se aparten de la conducta delictiva (fuente: “Las consecuencias de la falta de padre”, cortesía del National Center for Fathering). De igual modo, cuando una hija se mira al espejo, necesita escuchar la voz de su padre en su corazón recordándole que es hermosa y amada. En consecuencia, las niñas con padres presentes suelen sentirse más seguras y son menos propensas a padecer desórdenes alimenticios, problemas de identidad o de iniciación sexual en la adolescencia (fuente: “Informe del instituto médico para la salud sexual”, otoño 1999, vol. 7, no. 3, Instituto de investigaciones Morehouse e Instituto de Valores Estadounidenses).

Buen ejemplo
En meses anteriores pudimos disfrutar de una película titulada: “Reto de valientes”, vimos cómo los protagonistas, luego de haber superado situaciones difíciles, tanto en su familia de origen como en su labor de padres, deciden seguir adelante y entender que los seres humanos no somos receptores pasivos de las experiencias, sino instrumentos de cambio. Decidieron firmar una resolución para ser mejores padres, esposos y líderes de su hogar. Te invito que en este momento me acompañes a leer y analizar detenidamente cada uno de los artículos de esta resolución y a ponerlos en práctica en tu ardua labor de ser papá:

“Prometo solemnemente ante Dios asumir la plena responsabilidad sobre mi vida, la de mi esposa y la de mis hijos. Prometo amarlos, protegerlos, servirlos y enseñarles la palabra de Dios, como líder espiritual de mi hogar.

Prometo ser fiel a mi esposa, amarla y honrarla, y estoy dispuesto a dar mi vida por ella como Jesucristo la dio por mí.

Prometo bendecir a mis hijos y enseñarles a amar a Dios con todo su corazón, con toda su mente y con todas sus fuerzas.

Prometo instruirlos para que honren a las autoridades y vivan responsablemente.

Prometo enfrentar el mal, luchar por la justicia y amar a misericordia.

Prometo orar por los demás y tratarlos con amabilidad, respeto y compasión.

Prometo trabajar con diligencia y proveer para las necesidades de mi familia.

Prometo perdonar a los que me hagan mal y reconciliarme con quienes yo haya defraudado.

Prometo aprender de mis errores, arrepentirme de mis pecados y andar en integridad, como un hombre responsable ante Dios.

Prometo tratar de honrar a Dios, ser fiel a su iglesia, obedecer su palabra y hacer su voluntad.

Prometo esforzarme valientemente con la fortaleza que Dios provee para cumplir esta resolución por el resto de mi vida y para su gloria.”

(“La resolución para hombres”, Kendrick/Alcorn, página 5, año 2011).

En conclusión, podemos decir que no existe un padre ideal, tampoco podemos ser contrarios a nuestra naturaleza, pero sí podemos estar más alertas de cómo somos como padres y qué conductas heredadas podemos cambiar. Entender cómo se sienten nuestros hijos, escucharlos y ayudarlos a crecer, compartir sus gustos y empatía son aspiraciones de un buen padre. Por tal razón, ten presente esta máxima en crianza saludable: al principio sobreprotección, luego ir soltándolos poco a poco y al final sueltos en banda, pero formados en valores (fuente: “Cómo criar bien a los hijos sin destruir el matrimonio”, Dr. José Dunker, 2011).

¡Feliz Día de los Padres!

Nos vemos en la siguiente entrega.

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