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Zona Este 26 Agosto 2012
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DE PORTADA
Esther Agelán Casasnovas jueza de la Suprema Corte de Justicia
Hermosa, tranquila, recta y con un excelente dominio de la disciplina, la magistrada Esther Elisa Agelán Casasnovas, jueza de la Suprema Corte de Justicia, hizo un espacio en su agitada agenda laboral para hablarnos de su vida dentro y fuera de su entorno laboral.
Ella es una orgullosa hija de San Pedro de Macorís. Abogada de profesión, y por vocación, trabajó como jueza penal, un oficio que requiere de mucha honestidad, ecuanimidad, prudencia, valentía, paciencia y una continua capacitación. Contar con todas estas cualidades y mantener un trabajo pulcro, la llevaron a formar parte de la Suprema Corte de Justicia.

¿Cuáles son los requisitos para llegar a la Suprema?
La Constitución dominicana establece que para ser juez o jueza del Alto Tribunal hay que cumplir con algunos requisitos, como el tener más de 35 años, ser abogado; hay una cuota para los jueces de carrera y otra cuota para los abogados que sean del exterior. Yo, como jueza de carrera, estaba dentro de la cuota de jueces de carrera.
Cuando te hablo de cuota te estoy hablando de un por ciento de los jueces dentro del sistema que podrían aspirar a ser jueces de la Suprema.
Yo cumplía con ellos y por tanto, fui propuesta por varios organismos y apliqué por mí misma.

Hay personas que entienden que también dentro de esos requisitos está el escribir un libro sobre cualquier tema relacionado con la justicia y que por ello usted escribió la obra: “Cyberdelincuencia y política criminal. Internet: nuevo reto judicial”. ¿Qué tan cierto es esto?
Eso no es cierto, de hecho, he publicado varios libros. Naturalmente, escribir un libro aumenta tu currículum y mejora tu imagen.

¿Qué la motivó a escribir esta obra?
Una de las metas de todo ser humano es escribir un libro donde dejar plasmadas sus ideas para compartirlas con los demás. Esta obra fue producto de unas investigaciones que había realizado en ocasión de un doctorado realizado en el País Vasco.

¿En cuántas universidades funge como docente?
Imparto cátedras en Unibe, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCAMAIMA), y tengo maestrías en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

De sus años en San Pedro de Macorís, ¿qué es lo que más añora?
Muchísimas cosas, mi casa de la avenida Independencia, la familia y su convivencia, mis amigos, los profesores, esos inolvidables paseos en coche por el Malecón, las vacaciones en el campo…  Son muchas cosas.
Te puedo decir que también me llena de nostalgia recordar el sonido de la sirena de los bomberos a las 12:00 del mediodía y a las 6:00 de la tarde, y otras tradiciones.
Extraño esos atardeceres de mi pueblo, donde se perdía el sol y dejaba a su rastro un hermoso deleite de colores naranjas y rojos.

De esas tradiciones a las que hace referencia. ¿Cuáles conserva?
El guavaberry en las navidades, siempre tengo en mi casa este licor típico. Además, aunque tengan muchos años sin llevarse la corona de campeones del béisbol invernal dominicano, soy estrellita.

¿Extraña el arte culinario de la Sultana del Este?
Mucho. A veces me olvido de la dieta y le hago fiesta a los yaniqueques y, por supuesto, una que otras veces, a los deliciosos cangrejos. También me encantan los domplines y los pasteles en hoja de Amable.

Háblenos de sus días de colegio.
La primaria la hice en dos lugares: en el colegio San Pedro Apóstol y el colegio Cristo Rey.
Gran parte de mi formación se la debo a San Pedro de Macorís, por ejemplo, mis estudios universitarios los realicé en la Universidad Central del Este (UCE). Allí también hice mis cursos de inglés, mecanografía, música, etc. Fue en cada uno de esos centros donde logré la formación que me ha acompañado hasta ahora.

Y de su familia, ¿qué puede aportarnos?
Pertenezco a una familia muy larga y muy unida, soy la única hembra de siete hermanos y tuve una infancia muy bonita, rodeada del cariño y la protección de todos. Tengo unos padres maravillosos y todo lo que soy se lo debo a ellos, me dieron la mejor educación dentro de sus posibilidades y gracias a esto he podido alcanzar muchas de mis metas.
Mis hermanos me han dado muchos sobrinos preciosos, y además tengo una sobrina nieta.

¿Qué opina del papel de la mujer en el desarrollo de nuestra nación?
Es evidente que la mujer dominicana se está haciendo sentir en todos los estratos de la vida pública y creo que con notable éxito en la mayoría de los casos. Pese a esto, considero que todavía nos falta alcanzar un mayor reconocimiento.
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