¿Qué es arrepentimiento? El arrepentimiento es un cambio interno que da lugar a un nuevo comportamiento centrado en Dios. Para ser cristiano, una persona tiene que arrepentirse (darle la espalda) a todo estilo viejo de vida y volverse a Cristo para recibir perdón y salvación.
A través de la Biblia notamos que el mensaje de Dios a su pueblo siempre ha sido el arrepentimiento. El mensaje de Juan el Bautista fue “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2). El primer pedido del ministerio público de Jesús fue “arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). En el último libro de la Biblia, el mensaje recurrente de Jesús a las iglesias es el arrepentimiento (Apocalipsis 2:5, 16 y Apocalipsis 3:3, 19).
Cada persona que está buscando a Dios de todo corazón tiene que reconocer que el arrepentimiento no es una opción, sino un requisito para entrar en el Reino de Dios. El arrepentimiento es el acto de volverse a Dios, abandonar los pecados y obedecer lo que Él dice.
Antes de concebir el pecado, comienza primero el pensamiento. Esto es lo que llamamos ser tentados. Si no clamamos a Dios para que nos ayude y libere en ese momento de tentación, o si nos dejamos ir por el pensamiento de pecado, es muy probable que lo cometamos eventualmente.
¿Cómo veía Jesús el pecado? En la parábola del hijo pródigo, Jesús describe el pecado de la siguiente manera: “y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente y consumiendo sus bienes con prostitutas” (Lucas 15:13, 30). Pero cuando el hijo pródigo se arrepiente dice: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. No soy digno de ser llamado tu hijo”. Es decir que desperdiciar la vida viviéndola descontroladamente no sólo lastima a los seres humanos que amamos; también es una ofensa contra el cielo y una agresión a Dios. Nadie está excluido del pedido que Jesús hace de arrepentirse “antes si no os arrepentíos, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:5).
El arrepentimiento no es asunto de sentirse mal solamente. Una cosa es arrepentimiento y otra cosa es remordimiento. Arrepentimiento es abandonar el pecado y no volver a cometerlo. Si el arrepentimiento es real, se manifestará. En Lucas 3:8 se describe la relación entre arrepentimiento y el nuevo comportamiento: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. ¿Cuáles podrían ser algunos ejemplos de esos frutos? “Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo” (Lucas 3:11). El arrepentimiento es lo que sucede dentro de nosotros que da fruto a un nuevo comportamiento.
El llamado de Dios al arrepentimiento puede que no sea una experiencia fácil. A veces Dios usa nuestra propia conciencia para traer convicción de pecado. Otras veces, Él puede permitir “que nos agarren con la mano en la masa”. Es importante que entendamos estos tres puntos:
El hecho que Dios revele el pecado en nuestras vidas y nos inste al arrepentimiento, es una evidencia de su gran amor y misericordia. El pecado conlleva a la destrucción. Algo en nuestra vida se romperá como consecuencia de no confesar el pecado. Él no nos dejará en el camino de la destrucción sin darnos la oportunidad de arrepentirnos.
El mejor momento para nosotros responder a Dios es el de la convicción. Mientras más demoremos, más difícil se hace arrepentirnos.
Dios nunca pide algo de nosotros que É no provea la gracia para hacerlo. No importa cuan fuerte sea la atadura de pecado o cuanto tiempo tenga involucrado en esto, Dios puede liberarlo por su gracia (1 Corintios 10:13).
La gracia de Dios es demasiado grande para pasar por alto la oportunidad que le da para una vida nueva. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (1 Corintios 5:17).