Zona N 16 Julio 2012
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Entrevista
Carlos Manuel Álvarez
“Uno valora más la importancia de la familia como eje y sentido de la existencia.”

Si alguna conclusión puede extraerse de esta entrevista es que, tanto más que empresario y profesional, Carlos Manuel es un hombre de familia. No porque lo exprese en sus respuestas, ni por las fotografías que ilustran esta conversación.

De puertas hacia adentro, en su residencia, fluye la alegría y la complicidad con su esposa Soraya, sus hijos Ian Carlos, Federico Carlos, Karla Patricia y Carla Mauricia y, sobre todo, con Carla Lucía, la nieta que ejerce su reinado con el permiso de todos. Estas actitudes persisten de puertas afuera, revelándonos un hombre amable, comprometido con su fe y sus valores, persistente a pesar de los éxitos y los fracasos.

¿Cómo puede definirse Carlos Manuel Álvarez?
Ante todo cristiano. Creo firmemente y con gran fe, en la palabra de Dios y de su hijo Cristo Jesús. Aprecio disfrutar de momentos de alegría y sana diversión con mis relacionados. Pienso siempre en cómo vencer obstáculos y alcanzar metas. Conservador, pero decidido. Dispuesto siempre a 'echar el pleito' en defensa de aquello en lo que creo y en lo que la intuición me dice es correcto. Sincero y práctico. Con 'los pies sobre la tierra'. Franco y directo. Espontáneo y sensible a la vez. Amigo de los amigos.

Su vinculación con las Zonas Francas puede confirmarse desde su tesis de grado en Economía. ¿Cómo se da esta relación?
Desde antes de concluir mis estudios de bachillerato, me involucré en la empresa fundada por mi padre en 1974, en la Zona Franca de Santiago. Ya a los 21 años era gerente general de una empresa joven, y en momentos en que no había mucha experiencia en el país en la industria de confección textil para la exportación. Con un compañero de clases desde 2do. curso de primaria, y quien es aún alto funcionario de la empresa actual, Rafael J. Santos, decidimos preparar nuestra tesis de grado de Economía en PUCMM, sobre el desarrollo de las zonas francas hasta ese momento (1980) y de su potencial para constituirse en pilar de la economía nacional. Es decir que por más de 36 años he estado vinculado estrechamente con el sector.

¿Cuáles han sido los principales retos que ha enfrentado en estas más de tres décadas de ejercicio profesional?
De inicio, fue sin dudas un gran reto el organizar y estructurar adecuadamente la empresa que crecía, poco a poco logrando los más altos niveles de tecnología, calidad y productividad en la manufactura de productos de alta costura y especialización. Establecer sólidas relaciones con los clientes, logrando largos años de exitosos resultados. Esto a su vez nos permitió multiplicarnos, llegando a ampliar el grupo a cinco empresas. Más recientemente, y ante las dificultades del mercado y las condiciones de la economía interna, nos hemos visto precisados a cerrar cuatro de las compañías. Sobrevivir en estas condiciones ha sido un gran reto. Y mantener la armonía y un ambiente de trabajo agradable también. En los últimos años hemos logrado penetrar al mercado de Europa. Ha sido una tarea ardua, pero gracias a Dios ya nos hemos dado a conocer y, actualmente, manufacturamos productos para compañías y marcas de alto prestigio.

El éxito tiene sus claves... ¿cuáles han sido las suyas?
Ante todo, la presencia del Señor en todo lo que hacemos. El consejo siempre sabio, la visión para los negocios y la confianza puesta en mí por mi padre, fundador de la empresa. Confieso que sin su ayuda y sin su apoyo en decisiones claves, no hubiéramos alcanzado el éxito por tantos años, ni hubiéramos tampoco logrado sobrevivir al día de hoy. Tener a mi lado personas de total confianza, entre ellos a mi cuñado y ahora a mi hijo, en la parte administrativa, a los mejores técnicos de la industria que se han forjado en la misma empresa, definitivamente que facilita las cosas. La solidaridad y la paciencia de mi esposa Soraya, su constante respaldo y motivación, junto a mis hijos, también han sido claves para mantener el ánimo y salir adelante ante los problemas y las vicisitudes.

¿Qué significa Synergies Strategic Services para usted y su familia?
Synergies surge en el año 2006 como una idea de diversificar más los negocios. De nuevo nos enfrentamos ante el reto de lanzarnos en una industria nueva en el país, y sin conocimiento alguno de la industria. Soraya fue protagonista y la ‘campeona’ del proyecto. Por más de dos años viajamos por el mundo para aprender sobre el negocio. Buscamos los mejores asesores. Parte de la familia invirtió con nosotros. Y, Dios nos bendijo nueva vez con socios locales y extranjeros excelentes, con los que hemos establecido una relación de total confianza mutua, abierta y sincera.

Le ha tocado conformar y presidir entidades empresariales y sociales importantes. ¿Cómo evalúa estas experiencias y cómo le han servido en su labor?
Me inicié desde muy joven en directivas de distintas asociaciones empresariales, tanto a nivel local como nacional. En ellas no sólo cultivé valiosas amistades, sino que pude entender y apreciar mejor lo importante que son estas instituciones para lograr las mejores condiciones y reglas de juego claras, tanto en el entorno nacional como internacional. Son constantes las situaciones en que se necesita tener organizaciones fuertes para la mejor defensa de los intereses de la empresa privada, así como para lograr obtener de los gobiernos las mejores decisiones y políticas para el desarrollo nacional y local, así como para la mejoría del nivel de vida de la población en general. Aunque actualmente participo personalmente de manera más pasiva, nuestras empresas se mantienen activas en muchas de esas organizaciones.

Además del éxito profesional, ¿se considera exitoso a nivel personal?
Gracias a Dios puedo decir que soy un hombre feliz. Él me bendijo con unos padres y hermanos maravillosos, una esposa a la que adoro y que me quiere, unos hijos saludables, inteligentes y amorosos, y amigos y familiares que forman parte importante de mi vida. Hace ya siete años me regaló una nieta preciosa, que ha traído aún más luz y alegría a nuestro hogar. Soy un agradecido de Dios.

Suele tenerse la percepción de que los hombres de negocios, para ser exitosos, dedican la mayor parte de su tiempo a las labores empresariales, en detrimento del tiempo familiar. En su caso, ¿es un mito o una realidad?
Hasta hace poco tiempo, esa era mi realidad. Quizás por el cansancio de los años, pero también por mi propia convicción, me di cuenta de que había que saber distribuir mejor el tiempo; estar más de cerca con la familia; aprovechar mejor los momentos en familia. La vida es fugaz. Todavía tengo la dicha de tener a todos mis hijos en casa. Con frecuencia a la adorada nieta. Estoy decidido a no desperdiciar esos momentos. Perdí a mi madre el año pasado. Quisiera haberla podido disfrutar y hacerla disfrutar más de lo que hice. Con mi padre y mis hermanos estoy cada vez más cerca. En esta etapa de la vida, uno valora más la importancia de la familia como eje y sentido de la existencia.

Ser padre, formar una familia… es un desafío diariamente. Cuéntenos cómo lo asume.

Soraya y yo nos casamos muy jóvenes ambos. Ella apenas saliendo del bachillerato. Al principio nos fue difícil, fuimos aprendiendo en el camino. Los hijos nos vinieron uno atrás del otro. No creía mucho en la 'planificación familiar'. Paramos cuando llegamos a cuatro. A veces creo que soy muy débil con mis hijos. Quisiera ser más fuerte y estricto con ellos. Pero no puedo, además, ya son adultos todos. No es fácil en estos tiempos lograr mantener los hijos en casa, fuera de las drogas, fuera de los vicios. Gracias a Dios, Soraya y yo lo hemos logrado. Nos hemos preocupado mucho por su educación y preparación profesional, de enseñarles y mostrarles los valores por los que nos guiamos. Los muchachos los han captado correctamente y en ellos prevalecen esos valores. Nuestros hijos se han rodeado de amigos con similares valores. Esto ha sido importante para su formación también.

¿Cuáles valores entiende usted han sido indispensables en la formación de sus hijos?
La honestidad. Saben que detesto la mentira y la intriga. La solidaridad, entre ellos mismos y con sus relacionados. La sensibilidad ante los más necesitados. La humildad. La sencillez. El respeto. La cordialidad, la bondad y la justicia. La responsabilidad. El saber que las cosas se logran con el esfuerzo y la dedicación de cada quien. El amor por su familia y allegados. El amor por su Patria. Y, sobre todo, el amor a Dios.

En esta etapa de su vida, ¿está satisfecho con lo que ha logrado? ¿Qué le falta por alcanzar?
Reitero que soy un agradecido de Dios por todo lo que me ha regalado y con lo que me ha bendecido. Claro que siempre hay metas y aspiraciones aún por lograr. Trabajamos en ellas, pero con paciencia y conformidad.

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